Y llegó la llamada…

No terminaba de creerme aún que el test ERA hubiera salido bien cuando de repente un día más tarde volvió a sonar el teléfono.

Las llamadas de la clínica siempre son importantes, pero cuando has dado el paso a la ovodonación y esperas “la llamada” esa que anunciará que puede haber un donante para tí, en ese momento tiemblas por completo, se acelera la respiración y te subes de golpe en una nube de ilusión que podría comparar con los inicios de la primera oportunidad FIV.

Me llamaron para decir que podría haber una donante compatible conmigo pero que antes tendría que darle el visto bueno, me describieron su fenotipo y todos sus datos y me preguntaron si estaba de acuerdo, ¿de acuerdo? ¿enserio? como no estar de acuerdo con unir mi destino a esa chica que está dispuesta a pasar lo que yo bien conozco por mi sin conocerme siquiera. Hay lazos de sangre que ni unen tanto ni son tan generosos, porque nadie mejor que las que hemos pasado por FIV para saber que no es un plato de buen gusto.

No pienso en la ovodonación como en un catálogo de chicas donde buscar la que más se parezca a mi para engañar a la genética, no, en realidad es tan sencillo como que quiero ser madre, no quiero un mini yo copia de mi misma que sea capaz de ser lo que yo fui, seré o nunca alcancé, no. Ya renuncié con la anterior donante que me asignaron al grupo sanguíneo, revelar los orígenes es un tema delicado y muy íntimo, no sé si acertaré o sabré hacerlo bien pero solo el hecho de poder tener ese dilema en un futuro significará que lo logramos y con ese “lo logramos”se dispersarán muchas dudas y miedos.

La donante que me han asignado no tiene mis ojos, ni su color, ni muchos otros rasgos, tampoco el mismo grupo sanguíneo pero tiene las ganas, la intención y la fuerza como para querer dar este paso y estar ligada con suerte a mi futuro, con eso es suficiente, es mucho más que suficiente, así que no tengo dudas, solo el caprichoso destino nos dirá si es ella….esa parte que nos falta para completar las tres hojas del Iris.

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Y ella llegó…

Si, ella llegó para darme la oportunidad de volver a la batalla. Hace dos meses dimos este gran paso y hace solo uno que entramos en lista de espera para donante de óvulos, me parece increíble estar escribiendo hoy esta entrada y poder decir que tenemos esta oportunidad.

Hace 4 días que sonó el teléfono y mientras yo pensaba que se trataba de los tramites del test ERA escuche “creo que tenemos una donante compatible contigo, solo necesitamos comprobar el grupo sanguíneo” no sé si en todas las clínicas lo hacen del mismo modo pero intentan que el grupo sanguíneo coincida para que en un futuro no haya cálculos incómodos sobre el grupo sanguíneo resultante de unos padres que han echado mano de la donación. Cuando descubrí que ese era el motivo de buscar una donante compatible en grupo sanguíneo les expliqué que para nosotros no era importante, no sé si todo esto saldrá bien, si lograremos ser padres de este modo pero si lo logramos estamos convencidos de que desvelaremos el origen desde el primer momento (en otra entrada os detallaré esta decisión y su alcance) así que tras estudiar nuestro caso el equipo médico ha dado el visto bueno a nuestra donante y tan solo tenemos que firmar un consentimiento de que hemos sido informados que el grupo sanguíneo de mi donante no coincide con el mío.

Sí, todo esto significa que tenemos donante, hadita, alma gemela o como queramos llamarla y me parece tan mágico. Desde hace unos días no puedo dejar de pensar en ella y cuanto más la pienso más me enamora su decisión de ayudarme en este camino. Al inicio del blog os dije que este proceso necesitaría de la combinación de las tres fuerzas que representa un Iris, el valor, la sabiduría y la fe….ya tenemos su valor, el valor de donar una célula que puede hacernos tan felices y plenos. Nunca veré su rostro, su gesto o su forma de andar pero he pensado tanto en su forma de ser, en esa forma que le ha llevado a tomar esta decisión y dar el paso en firme que no puedo dejar de admirar esa determinación.

La clínica nos ha dado varios datos como la edad, 22 maravillosas primaveras, algunos datos más sobre el fenotipo pero yo ya la he fabricado en mi cabeza y no puedo estar más encantada con ella, ese destino al que llevo tanto tiempo odiando me ha dado un revés…. la ha puesto en mi camino para demostrarme que había una persona de 22 añitos destinada a cruzarse conmigo y librar junto a nosotros esta batalla. Ahora siento tan real ese hilo rojo del que tanto he oído hablar, ella y yo puede que nunca nos crucemos por la calle ni coincidamos en la misma cafetería, pero tenemos un hilo rojo que nos une en este momento y que si todo saliera bien me permitiría imaginar sus ojos en la mirada de un bebé, ya sabéis, tendría sus ojos y mi mirada.

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Gracias a “la chica de nuestro hilo rojo”