Ha llegado el momento de escribir…

Hace semanas, muchas semanas que no escribo, bueno que no escribo aquí porque a mi eso de escribir es algo parecido a beber agua a diario. De algún modo desde la última entrada estaba de puntillas en mi propia vida y siendo sincera no sentía la necesidad de escribir, creo que he pasado estas semanas en algún tipo de nivel de semiinconsciencia ayudado por estrés en el trabajo y mil cosas más.

Este blog como muchos otros que andan por ahí es de ovodonación y en él quise desahogar mi paso a esta etapa, mis pensamientos, mis dudas y mis pruebas. Hoy puedo decir que la ovodonación me ha llevado hasta la ansiada semana 12, me ha permitido soñar con dos embriones implantados en los que poco o nada confié (perdón para ellos que tuvieron más fuerza que yo), en la semana 8 nos despedimos de uno de ellos y nos agarramos con fuerza al latido y las formas del que podía ser nuestro gran logro. Ahora en la semana 12 sigue ahí, fuerte, creciendo y yo no puedo quitarme esa sensación que me da cuando veo su imagen en el ecógrafo, esa sensación congelada de ¿estás ahí? ¿es tu momento? ¿el nuestro?

Tenía que escribir esta entrada para decir que todo sigue, pero a la vez tenía que cerrar esta etapa, jamás pensé que en la carrera por la ovodonación me pasaran de la carretera sin asfaltar a la autopista en la que me he subido y no quiero hablar aquí de embarazo porque la ovodonación no es sinónimo de embarazo como tampoco lo son ningún tipo de tratamientos, la ovodonación ha sido la que me ha llevado hasta este punto a mi pero cada historia y cada paso es un mundo con distintos destinos.

No siento la necesidad de hablar de embarazo, hace años pensé que no tendría tiempo en 9 meses de embarazo para aprender todo lo que hay que aprender sobre bebés y sin embargo pasados los años y metida ahora en un embarazo no siento esa necesidad, siento la paz que me da dejarme llevar en el tiempo, sin planes, sin aprendizajes, solo dejándome llevar, sin pensar en cambios, sin contar semanas, sin planificar como quiero que sea nada, hace mucho que perdí esa ansiedad por la decisión y entendí que poco se puede elegir.

Así que no sé si esto es una despedida o un cierre en el blog, no sé si volverá la necesidad de hablar del origen o de los duelos, ahora mismo no siento esa necesidad.

Hoy me siento en paz con todas la decisiones que me han traído hasta aquí, sobre todo siento que he cambiado ¿madurar? no, no creo que sea eso, creo que si has pasado por la infertilidad y no ha logrado cambiarte es que no has aprendido nada en el camino que te ha tocado andar. Ninguno elegimos a la infertilidad, nos elige ella, nos trastoca, nos destroza, nos desmonta y nos vuelve a montar, pone patas arriba tus relaciones sociales y familiares, cambia tu perspectiva, tus preferencias, tus proyectos, tus miras y sin agradecerle por supuesto nada de esto ni el paso por mi vida, tengo que reconocerle que me ha hecho más fuerte, me ha hecho conocer lo mejor y lo peor de mi y de mi mundo.

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Y a quien me lea hoy decirles que me siento agradecida por las personas que la infertilidad ha puesto cerca de mi y también por qué no de las que ha alejado, nunca se me dio bien hacer la criba a mi…nada más, hoy escribe una infertil con 12 semanas de embarazo que te anima a seguir y a decidir tu propio camino, y sobre todo que te desea suerte….

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Y llegó la llamada…

No terminaba de creerme aún que el test ERA hubiera salido bien cuando de repente un día más tarde volvió a sonar el teléfono.

Las llamadas de la clínica siempre son importantes, pero cuando has dado el paso a la ovodonación y esperas “la llamada” esa que anunciará que puede haber un donante para tí, en ese momento tiemblas por completo, se acelera la respiración y te subes de golpe en una nube de ilusión que podría comparar con los inicios de la primera oportunidad FIV.

Me llamaron para decir que podría haber una donante compatible conmigo pero que antes tendría que darle el visto bueno, me describieron su fenotipo y todos sus datos y me preguntaron si estaba de acuerdo, ¿de acuerdo? ¿enserio? como no estar de acuerdo con unir mi destino a esa chica que está dispuesta a pasar lo que yo bien conozco por mi sin conocerme siquiera. Hay lazos de sangre que ni unen tanto ni son tan generosos, porque nadie mejor que las que hemos pasado por FIV para saber que no es un plato de buen gusto.

No pienso en la ovodonación como en un catálogo de chicas donde buscar la que más se parezca a mi para engañar a la genética, no, en realidad es tan sencillo como que quiero ser madre, no quiero un mini yo copia de mi misma que sea capaz de ser lo que yo fui, seré o nunca alcancé, no. Ya renuncié con la anterior donante que me asignaron al grupo sanguíneo, revelar los orígenes es un tema delicado y muy íntimo, no sé si acertaré o sabré hacerlo bien pero solo el hecho de poder tener ese dilema en un futuro significará que lo logramos y con ese “lo logramos”se dispersarán muchas dudas y miedos.

La donante que me han asignado no tiene mis ojos, ni su color, ni muchos otros rasgos, tampoco el mismo grupo sanguíneo pero tiene las ganas, la intención y la fuerza como para querer dar este paso y estar ligada con suerte a mi futuro, con eso es suficiente, es mucho más que suficiente, así que no tengo dudas, solo el caprichoso destino nos dirá si es ella….esa parte que nos falta para completar las tres hojas del Iris.

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Volver a consulta 3 años después…

La última vez que nos vimos fue hace casi tres años, era la primera vez que mi marido acudía conmigo a la consulta de mi ginecóloga habitual y ésta vez llevábamos un sobre con sus resultados, que como muchos, habíamos abierto antes en casa y habíamos intentado descifrar en Internet. La confirmación de lo que sospechábamos sumado al gesto de esa ginecóloga siempre tan sonriente y mezclado con las palabras “aquí termina mi trabajo os haré una carta con vuestro diagnóstico para la clínica de reproducción asistida” hizo que me dejara llevar por esas lágrimas en público que tanto odiaba. Me dejé caer débil, vulnerable, sin fuerzas, sin rumbo, me costó salir de aquella consulta para no volver, y me agarré ingenua a las palabras que aquella ginecóloga ante semejante papeleta quiso regalarme, “no llores, en un par de meses te tengo aquí vomitando embarazadísima” “esto es muy rápido y lo tienes todo de tu parte”.

Esas palabras me han dolido en cada aniversario de aquella consulta y en cada día señalado pero esta vez va a ser distinto. Vuelvo a su consulta, simplemente para una citología rutinaria, vuelvo yo, con mi historial mucho más agrandado pero sin ser la misma.

Ya no siento ese miedo a lo ajeno, esa desconfianza a las batas blancas, esa incertidumbre y vulnerabilidad, pero sobre todo ya no vuelve a su consulta aquella persona débil y escurridiza. En este tiempo, creo que he madurado más de lo que creí que se podía, ya me sentía madura antes en otros aspectos de mi vida, pero vulnerable en muchos otros. Todos los negativos, las cancelaciones, las subidas y bajadas me han enseñado a vivir el día a día, a dejarme llevar y no luchar contra un muro, la infertilidad me ha obligado a reinventarme mil veces, a escapar de ese muro con mil estrategias distintas, a no poner excusas a un problema. También se ahora que llorar es sano, que descarga la presión que se instaló en el pecho hace mucho.

En unos días volveré a esa consulta, no sé si mi ginecóloga recordará aquella chica que lloraba asustada, quizás no, yo si, la tengo muy presente pero esta vez va una mujer llena de fuerza, menos preocupada por ser perfecta, porque todo sea perfecto y mucho más humana, con un montón de señales y cicatrices que lejos de hacerme sentir imperfecta me hacen sentir fuerte y dueña de mi misma.

Además se encontrará con alguien que lejos de sentirse vulnerable por recurrir a la ovodonación, se siente emocionada, agradecida y especial, porque mientras ningún futuro irrefutable me diga que no, yo sé que voy a ser madre.

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Preparada para consulta.

Famosas y leyendas

Estos días pensando en la 1º quedada infértil que se va a realizar en Valencia (tienes toda la información aquí) y de como dar voz a la infertilidad para romper algunos mitos y tabús me he dado cuenta que esto da para una entrada y mucho más.

Sin duda, si no has vivido esto de cerca o no has tenido a alguien muy allegado que te haya elegido para compartir contigo toda la información, seguirás ignorante a la realidad del problema como yo misma lo soy en otras enfermedades. El problema se agrava porque esta enfermedad “la infertilidad” parece que da derecho a engaños, prejuicios o mitos mucho más que otras enfermedades en las que no se nos ocurriría opinar sin antes escuchar de mano de un especialista o del mismo protagonista que la sufre.

Pero es que si esta ignorancia existe no hay nada peor que alimentarla con medios de comunicación sensacionalistas que poco o nada ayudan, como tampoco lo hacen esos personajes “famosos” con sus “medias verdades”….

¿Analizamos?

  1. Que la archiconocida Ana Rosa Quintana diga en su programa al entrevistar a Raquel Sánchez-Silva en la presentación de su libro “mientras una mujer tenga óvulos puede quedarse embarazada de forma natural tenga la edad que tenga” es engañarnos a nosotras mismas y más si ella elige libremente no compartir su experiencia, vale, no la compartas pero no engañes. Los óvulos envejecen y aunque tu vecina te cuente que la tía de una conocida del otro barrio se quedó embarazada a los 50 de forma natural, vamos a ser serios, los óvulos envejecen por eso el embarazo a partir de los 40 se complica mucho, porque se debilitan y crean unas vellosidades que dificultan ser fecundados, no hay más.
  2. “Que las clínicas de fertilidad te venden ahora que si congelas tus óvulos podrás ser madre cuando quieras” con Paula Vázquez a la cabeza o la conocida de turno, cuidado, podrás intentar ser madre, si tienes tus óvulos jóvenes congelados puedes posponer tu maternidad pero eso no te asegura ser madre, un embarazo es mucho más que tener tus óvulos guardados, en mi opinión, es un gran adelanto con muchas posibilidades pero no es un seguro al 100%.
  3. Que Samanta Villar haya decidido no hablar de los 4 años que pasó intentando quedarse embarazada, me vale, es su programa y ella lo orienta como quiera, pero que en una entrevista se le pregunte por el proceso y diga “nosotros decidimos tomárnoslo con calma, la gente lo vive con mucho dolor, pero yo fui pragmática, si conseguimos tener hijos será genial si no, también” no me lo creo, flaco favor hace si con esas palabras quiere camuflar 4 años de tratamientos, fallos y decepciones, porque si esto no te produce dolor eres de hielo, que levante la mano la que no ha llorado la pérdida de un embrión o el resultado de una beta, que alguien que ha vivido esto en primera persona nos hable de “calma” solo consigue enfadarme porque en esa calma solo le faltó el colofón de “como estábamos relajados lo conseguimos” y ya me da la risa, sentir dolor y angustia no creo que deba ser un sentimiento a esconder, quieres desmitificar lo que se piensa sobre la idealización del embarazo pero prefieres ocultar la montaña de sentimientos de 4 años de un proyecto de familia, ojalá y hubieras compartido lo anterior para dar visibilidad a tanto sufrimiento prenauseas.
  4. Que famosas pasados los 45 hayan logrado sus embarazos no son ejemplos de nada, primero porque la reproducción asistida tiene un coste altísimo que no todas las familias pueden alcanzar y luego porque no se nos cuenta cuantas de esas famosas de 45 no lo lograron por mucho que pagaron y lucharon, al final nos quedamos con la anécdota de “si ella puede por qué no yo”

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Podríamos seguir, pero lo dejo aquí ¿me he dejado alguno?

Por otra parte también quiero decir que hay famosas que sí le han puesto voz a la infertilidad de un modo u otro y es de agradecer, por ejemplo:

  1. Raquel Sánchez-Silva con su libro “Tengo los óvulos contados” y todas sus presentaciones ha dado una visión muy realista y documentada sobre el mundo de la reproducción asistida sin necesidad de haber contado su experiencia personal o sus tratamientos pero tratando sin mitos ni leyendas casos muy reales. Gracias por un buen trabajo.
  2. Tamara Gorro tuvo la valentía de sentarse frente una cámara bastante sensacionalista y desnudar su historia sin tapujos, con palabras muy sinceras y acertadas, sin miedo a decir en público “me sentí mal, me hundí y volví a la lucha”. Gracias por haberte mostrado tan real.

Y no quiero con esto decir que un famoso tenga la obligación de contar nada, ni mucho menos compartir su intimidad, lo que no podemos permitir es que a través de los medios de comunicación se intente maquillar lo que uno mismo ha vivido porque al final el mensaje que llega es muy distinto al real.

¿Qué opináis? ¿Qué añadir? ¿Cuantos famosos se habrán quedado por el camino sin poder lograrlo o pasando caminos tortuosos? eso lo desconocemos, al final cuando se consigue un embarazo es más fácil hablar, dar la cara, pero por eso mismo no olvidemos lo pasado, ni el dolor ni la lucha porque una cosa es seguir adelante y superarlo y otra muy distinta olvidar o maquillar nuestra propia historia.

 

Yo me apunto…¿y tú?

En el calendario tenemos días para todo …¿cómo no íbamos a tener día para la infertilidad? para plantarle cara, gritarla o compartirla.

Gracias a la iniciativa de tres valientes, @edproyecto, @MartinaMision y  @IndiaSerMama va a tener lugar una gran quedada en Valencia y no puedo dejar de avisaros, a los que estáis empezando, a los que como yo hemos cerrado puertas para abrir otras o a todo aquel que sienta que la infertilidad también va con él, a todos os invito a apuntaros a esta gran iniciativa.

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En este mundo a veces por miedos y a veces por no sentirnos comprendidos acabamos recluidos en nuestra propia historia ajenos a que hubo otras historias antes y habrá otras después, más sencillas o más complicadas pero todas ellas cargadas de experiencias que compartir.

Nos vemos en Valencia.

Pruebas: Test ERA

Aún os he contado poco de mí o de mis mil batallas, creo que es justo resumir brevemente las pruebas que me he realizado en mi paso por la infertilidad, la importancia que han tenido para mí y como me han llevado hasta ésta última prueba.

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Nuestra infertilidad partía de un factor masculino que acabó siendo mixto y en nuestro historial hemos acumulado gran experiencia en pruebas, así que aquí va un resumen y algún consejillo de paso, para las que estéis en alguno de estos pasos:

  • Analíticas completas: incluyendo la hormona antimulleriana que puede dar información interesante sobre la reserva ovárica, aunque no hay que fiarse del todo, solo anuncia cantidad no calidad, con esto quiero decir que ni tener mucho significa buenos ni tener pocos significa malos, aunque suele ser lo habitual.
  • Cariotipos: este análisis en mi opinión debería realizarse desde al inicio, suele salir bien pero en caso de sorpresas evitaría muchos sufrimientos innecesario.
  • Seminograma con capacitación REM: fundamental para ver si se recomienda IA o FIV, pero creerme si da justito que no os mareen con la IA sobre todo dependiendo mucho de la edad.
  • Fragmentación espermática: es una prueba que se puede realizar en el mismo seminograma y que en el caso de salir alterado existen medidas a tomar en cuenta como las “columnas de anexina”
  • FISH: se trata de analizar otra muestra espermática en la que se estudian 5 cromosomas para detectar posibles alteraciones, se suele pedir si tras una FIV no se consiguen embriones o estos no son de la mejor calidad, pero cuidado hoy en día no se pueden estudiar todos, aún le queda a la ciencia camino por andar en esta cuestión. Si sale alguna alteración habrá que realizar DGP a los embriones para evitar que contengan dicha alteración.
  • Histeriosalpingografía: si vas a realizar una IA es fundamental para ver si alguna de las trompas no es permeable, si vas directa a FIV quizás te la ahorres pero desde mi experiencia, aunque puede ser una prueba molesta creo que da suficiente información como para no descartarla del todo.
  • Histeroscopia: la que recomiendo a todo el mundo, se puede hacer en consulta de forma sencilla y ver a traves de una cámara cualquier complicación en el útero, pero si habéis decidido realizarla os recomiendo que sea con sedación para que puedan realizar a la vez una biopsia de endometrio y un raspado que haga que el tejido se regenere y que en caso de encontrar alguna infección se pueda limpiar. Es una prueba que cada vez más clínicas están realizando desde el principio, antes de comenzar tratamientos, con ella se pueden detectar casos de endometriosis, endometritis, tabiques en el útero, etc….y sobre la marcha incluso tratar.
  • Análisis de trombofilias o también conocidos como análisis por abortos de repetición: se trata solo de un análisis de sangre que puede aportar mucha información, es importante saber nuestro nivel de vitamina d o las mutaciones genéticas que se pueden estudiar en sangre (a día de hoy aún quedan por estudiar algunas) me parece increíble que no manden esta prueba hasta no haber tenido tres tratamientos fallidos o tres pérdidas ¿por qué hay que soportar tanto dolor?

Ese es mi historial en pruebas, ahora toca el “Test ERA”, es un test de receptividad endometrial que se suele realizar tras fallos repetidos de implantación o cuando el endometrio no parece en las mejores condiciones, ciclo tras ciclo.

Se trata de una biopsia de endometrio que se realiza en consulta sin sedación, justo en el momento en el que el endometrio debería estar receptivo para la implantación del embrión. En ese momento el endometrio debe mostrar la llamada “ventana de implantación”se analizan 238 genes y pueden anunciar que esa ventana esté abierta o desplazada, en el caso de estar desplazada anuncia si ya ha pasado o aún no, por lo que se debería realizar de nuevo la prueba y comprobar que así es.

Este test se puede realizar en ciclo natural o en ciclo sustituido, se debe realizar del mismo modo en el que se planificará la transferencia de embriones. En mi caso lo haremos en ciclo natural, es el ciclo en el que mi cuerpo funciona mejor aunque esto impedirá la transferencia de embriones en fresco ya que será imposible poder cuadrarse con la donante, esto es solo una piedrecita más que no tiene mayor importancia tras los muros superados.

Y hasta aquí mi largo historial de pruebas, mi ginecólogo dice que ya no me quedan más y miedo me da pensarlo porque nunca se sabe. A veces no sé si es mejor haber llegado a esta recta final de pruebas o que quedaran muchas más porque estoy segura de que este mundillo está aún por estudiar más y más. A estas alturas ya no necesito un papel que me diga que mis óvulos son de mala calidad o un DGP que me diga que les pasa a mis embriones si no hay una solución ¿para qué quiero un papel que le ponga un nombre exacto? espero que dentro de unos años la ciencia siga avanzando y se puedan encontrar más soluciones, más respuestas a cada caso.

Y vosotros, ¿os han mareado mucho con las pruebas?¿han sido escasas?¿sois partidarios o no? ¿se me olvida alguna?