siguen los golpes…al vacio

Cuando abrí este blog hace unos meses, lo hice con la intención de cerrar una etapa de infertilidad anterior y encontrar el camino en la ovodonación. El camino anterior a la ovodonación ya había sido intenso y había dado tiempo a perder la inocencia en él, pero la ovodonación era algo nuevo, las opciones, los porcentajes, las esperanzas empezaron a recargarse a tal velocidad que taparon todos los miedo que este proceso conlleva.

La semana pasada fue la punción y os miento si os digo que no iba preparada para una semana intensa, pero ya nos habíamos montado el cuento de la lechera y ¿por qué no iba a ser este nuestro momento? todo empezaba a salir bien en otros ámbitos y esto parecía una racha imparable. Y sí, la punción fue bien, conseguimos 11 ovocitos maduros que podrían ser la pieza que encajara en nuestro puzzle, sin embargo la fecundación no fue bien, solo conseguimos 4 embriones el primer día y al llegar a día 3 teníamos un embrión A y un C que fueron congelados (ni se nos planteo llevarlos a blasto, supongo que por asegurar una transferencia o por evitar perderlos) otro de los embriones se había parado y quedaba uno regulero que dejarían evolucionar para ver si lograba mejorar o llegar a blasto. La llamada a los 5 días de los embriones solo confirmó lo que esperábamos, no había más, teníamos los dos embriones anteriores congelados a día 3 y nada más.

No voy a extenderme en explicaros como nos sentimos, cada uno de esos días, cada llamada y la semana en general. Cuando nos informaron de la baja tasa de fecundación me llamó el director del equipo médico para decirme que llevaban estudiando un buen rato ese resultado y no era ni de lejos el esperado, ellos hablan de una donante probada en otros tratamientos y que teniendo el esperma todas las pruebas realizadas no entendían la baja tasa de fecundación. No necesitábamos ni siquiera esas palabras para saber que nos habíamos equivocado, que llevamos años equivocados y que hemos hecho un camino equivocado. Quizás teníamos que pasar todo lo pasado para llegar a darnos cuenta de la equivocación, no culpo a nadie, un mal diagnóstico, el no seguir una intuición porque los resultados médicos están ahí, pero cuando recibimos esa llamada para saber cuantos ovocitos habían fecundado lo vimos claro, lo que desde el principio pensamos que pasaba ahora estaba claro.

Devastados, así nos sentimos desde entonces, estancados con la impotencia de que el tiempo marca los ritmo y las decisiones por muy contrastadas y meditadas no siempre son las correctas.

Empezamos el camino de la infertilidad con un diagnóstico severo masculino, pero claro, un cariotipo, un FISH y una fragmentación correcta y el problema masculino queda solucionado, total solo hay que coger un bichito y fecundar, nada más, pero hemos tenido seminogramas con 0%de formas normales a lo que nadie le dio importancia y si hablamos del FISH solo analiza 5 de los cromosomas posibles. Él tuvo varicocele de joven, lo operaron precisamente para que no tuviera que pasar por esto, pero o la operación no fue bien o esto no tenía solución.

No me arrepiento de haber intentado la ovodonación, para nada, tenía claro que el óvulo es el decisivo en toda esta historia y que un óvulo joven podría ayudar a un esperma deficiente, pero ni imaginamos exactamente cual será la gravedad del esperma para que nuestros embriones ni con mis óvulos ni con los de donante fecunde, ni sobrevivan más de 3 días. Pensé en que si lo lográbamos el vínculo que crea la madre al gestar el bebé es suficiente en esta ecuación por lo que salvar el esperma era una gran opción.

Ya no, y sé que muchos opinan que primero hay que ver que pasa con esos dos embriones que tenemos congelados, por supuesto, como bien me dijo una compañera de fatigas si sus propios padres no confían en ellos ¿quién lo hará? y sus padres hasta que se demuestre lo contrario somos nosotros. Iremos a transferencia en cuanto mi cuerpo lo permita, a poder ser en este mismo ciclo y siguiendo lo que la clínica nos diga, confiando en ellos y su criterio.

Pero por nuestra cabeza ya rondan mil cosas, nos equivocamos al cambiar de gameto, en mis punciones siempre conseguí un buen número de ovocitos, en la última 10 maduros, pensamos que ellos eran los culpables de no fecundar, que frenaban al esperma y ahora toca darle el giro a esto, toca volver a cambiar de gameto y volvernos locos del todo, pero tiempo al tiempo, no se abre una puerta sin cerrar la anterior y en nuestra larga lista de tratamientos (este ya era el 6º) pruebas y torturas, ahora toca ver como termina esta ovodonación.

La semana ha sido difícil, me engañé como una infértil novata y me dejé llevar, me ahogué con las noticias y me asfixie en mi propia angustia, lloré, pensé y me paralicé horas, incluso días, pero en un momento de esa parálisis en el sofá dejando que pasara un día más me quedé mirando las fotos que pegué en la pared hace unos meses, lo hice siguiendo la “terapia hacia la felicidad” impuesta por mi misma y en esas fotos nos vi a los dos, en nuestros viajes, en nuestros momentos y de repente en dos de esas fotos me pareció imaginar a alguien más, mi cabeza colocó una niña, las miré una y otra vez y recordé cuando una de vosotras me dijo “que un día se vio en su cama sujetando la mano de un bebé y en ese momento supo que ese bebé llegaría, lo visualizó tan real que le dio cierta paz” pues eso mismo experimenté. Nunca me he visualizado embarazada, ni con un bebé en brazos pero en esas fotos, entre nosotros había sitio para una niña, no era un bebé, pero sentí esa paz que necesitaba.

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La desesperación sigue, el dolor, la angustia y el cansancio también, me queda un hilito unido a esos embriones congelados y no lo voy a soltar ni a romper, con todo eso me queda ese pequeño momento de paz y con semejante mezcla de sentimientos de cordura y de locura me toca seguir, siempre toca seguir….

a 36 horas de la PUNCIÓN

36 horas???????????

cómo???????????

Estar un sábado en casa, sin mayor plan que poner un par de lavadoras, todo en orden y compaginar las visitas cuando de repente escuchas el teléfono y en la pantalla aparece el teléfono de tu clínica…un sábado?????la clínica????

Era la embrióloga para avisarnos que el lunes tenemos la punción de nuestra donante y debemos ir a dejar la muestra. La embrióloga?ya??????

 Pensé en no ponerme fechas ni calcular en que parte del ciclo estaba mi recién estrenada donante pero nunca imaginé que la siguiente llamada fuera ya para avisar de punción, pensaba que antes avisaban de como iba o pensé que como siempre algo podría torcerse en el camino y alargarse más de lo esperado.

He temblado, me he emocionado, me han venido los miedos y desde que colgué el teléfono no he podido dejar de pensar en ella, en cómo se encontrará, en como lo enfrentará, en si tendrá las dudas o los miedos que tuve yo en mi primera punción y me miro el vientre y recuerdo las veces que tuve mis ovarios repletos de folículos deseosos de una oportunidad, recuerdo mis ovarios y pienso en los suyos.

No sé que pasará la semana que viene, no podemos predecirlo pero ya me siento totalmente conectada con este proceso y con ella, mi donante, mi hada, mi oportunidad, mi otro yo en estos momentos y le deseo suerte en todo y le doy las gracias por ese último pinchazo que se administrará esta noche…es curioso, como tras pensar “¿por qué a mi?” tantas veces con ese tono de pesimismo, puedo ahora sentirme tan afortunada.

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